introducción
Comienza el siglo XXI y el futuro no es lo que era: no hay robots por las calles, los ordenadores no son más listos que nosotros, los coches no vuelan, no hemos colonizado otros planetas... Tampoco vivimos en un mundo apocalíptico, hipercontaminado, superpoblado, o sometidos por las máquinas…
El siglo XXI se parece mucho al siglo XX. Seguimos cometiendo los mismos errores y la tecnología no ha acabado con el hambre, ni con la guerra.
Al contrario, algunas viejas incertidumbres tienen más vigencia que nunca: ¿Agotaremos los recursos del planeta? ¿Habrá comida para todos? ¿Habrá petróleo para todos? ¿Se trastornará definitivamente el clima?
Son amenazas terribles.
Supongamos que se cumplen algunas. Imaginemos un futuro no muy lejano. En este futuro, el clima está profundamente alterado. Puede que haya tormentas devastadoras, quizá fríos glaciales o sequías rigurosas. También en este futuro el petróleo escasea, se agota cada vez más rápido y conforme más se extrae.
La raza humana tiene voluntad e ingenio para luchar contra estas adversidades. Pero si estos fenómenos se presentan de forma súbita, inesperada y simultánea, lo tendríamos difícil.
Este es un futuro imaginario, pero no tan improbable.
En este cuento hay muchas licencias y no aspira a predecir el futuro. Sólo animo al lector a informarse y a estar prevenido.
El siglo XXI se parece mucho al siglo XX. Seguimos cometiendo los mismos errores y la tecnología no ha acabado con el hambre, ni con la guerra.
Al contrario, algunas viejas incertidumbres tienen más vigencia que nunca: ¿Agotaremos los recursos del planeta? ¿Habrá comida para todos? ¿Habrá petróleo para todos? ¿Se trastornará definitivamente el clima?
Son amenazas terribles.
Supongamos que se cumplen algunas. Imaginemos un futuro no muy lejano. En este futuro, el clima está profundamente alterado. Puede que haya tormentas devastadoras, quizá fríos glaciales o sequías rigurosas. También en este futuro el petróleo escasea, se agota cada vez más rápido y conforme más se extrae.
La raza humana tiene voluntad e ingenio para luchar contra estas adversidades. Pero si estos fenómenos se presentan de forma súbita, inesperada y simultánea, lo tendríamos difícil.
Este es un futuro imaginario, pero no tan improbable.
En este cuento hay muchas licencias y no aspira a predecir el futuro. Sólo animo al lector a informarse y a estar prevenido.
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